tragándose la mayor cantidad que pudo. Otra poca la dejó en su lengua para poder enseñárserla a su compañero antes de tragársela también, relamiéndose.
— Qué buen desayuno. ~
Al final había conseguido lo que ella quería, cuando empezó a sentir las primeras gotas de semen del capitán saliendo de su miembro acaparó el glande con sus labios para que ninguna gota se desperdiciase dejando que su garganta se inundase del líquido tibio y blanquecino
abriendo la boca con la lengua fuera, posándolo sobre esta. Su mano libre masajeaba sus testículos acelerando el proceso mientras su mirada lo desafiaba a correrse.
Apoyó ambas manos en la cama para colocarse en un buen ángulo para bajar y subir la cabeza hundiendo dicha hombría en su totalidad cada vez que bajaba la cabeza, sentía su glande palpitar. Retiró su falo totalmente brillante ensalivado y comenzó a masturbarlo con fuerza
masturbándolo. Lo retiró de su boca y golpeó el glande varias veces contra su lengua para después hundir toda la carne en su garganta escondiéndolo casi al completo en su interior.
Mientras su boca seguía tratando la gruesa hombría alzó la mirada hacia la contraria cuando su mentón fue levantado desafiante mientras su boca seguía tratándolo. Apretó los labios en torno al venoso falo llenándolo bien de saliva mientras que con la mano libre seguía
— Hmf ~ — retiró el mismo uniendo un grueso hilo de saliva contra sus labios y comenzó a golpear su mejilla con este.
— Ya empieza a estar más despierto como su dueño.
No se molestó en contestarle en ese momento pues, su boca se encontraba llena de su virilidad al haberla llenado parcialmente con el venoso tronco de su falo hasta donde este entraba, con dificultad podía hasta la mitad aún encontrándose flácido, sorprendiendo a la fémina.
Adelante entonces, se agarrará a su brazo y seguirá los pasos de su nuevo caballero. Espera trato de princesa como mínimo de cara al público.
Se van a divertir.
— Está bieen. ~ — accedió la fémina deslizándose por su espalda. Pasó por su lado y se colocó delante del mayor dándole la espalda, dejándole descubierta la espalda, señalándole los hombros.
— Ahora con cuidado, después lo que te de la gana.
— Si lo hago vas a obtener un 2x1 y quedaras igualmente cansada... Estás segura que lo quieres después y no antes? —sigue dando caricias por las atenciones ajenas. El resbalar de sus húmedos labios le hace cosquillas.
— Acostúmbrate entonces ~
Se deslizó por el cuerpo del capitán escondiéndose en las mantas y retiró su ropa interior agarrando su miembro, dándole una lamida desde la punta hasta base comenzando a masturbarlo de manera pausada descubriendo por completo el glande.
— Hmf. ~
— Entiendo... — cerró los ojos ante las caricias como si fuera una cachorrita y empezó a darle besos por el lateral del cuello posando sus labios húmedos en el mismo.
— Hmfm. Dame el masaje después de aplastarme, quizá sea cuando lo necesite, no antes. — susurró, mordisqueando.
— Agresivo? No, de ninguna manera, trataba de tentarte con algo que podrías perderte.... No todos los dias tienes a alguien enorme y pesado para aplastarte, no crees? —acaricia una de sus manos y la cabecita por igual.
— De todas formas te daré el masaje, si estás muy tensa
Rio de manera delicada y lo abrazó por la espalda rodeando los hombros, apoyando la barbilla en el hombro ajeno.
— ¿Por qué taan agresivo de golpe? pensaba dártelo igual cielo. — ladeó la cabeza mordiéndole el lóbulo de la oreja.
— Solo quería provocarte un poco.
— Me estabas dando un masaje para terminar con tu interior relleno? Que astuta, de verdad que si... —estira un poquito y se mueve. Ya se siente mejor.
— Puedo ofrecertelo, segura que quieres quedarte sin que alguien como yo te prense constantemente por un rato? —
Rodeó el cuello del capitán con sus brazos y lo pegó a ella uniendo los labios de manera más intensa haciendo el beso más duradero, jugando con la sinhueso ajena.
— Me gusta que estés así de animado de mañana. ~
— ¿No piensas devolverme el masaje? — cuestionó, aún así sin dejar de mover sus dedos a lo largo y ancho de la espalda terminando sus movimientos.
— Te quedas sin el final feliz, entonces.
— Energía nunca me falta, lo sabes.
Sonrió con picardía y se acercó un poco reptando en la cama para dejar unos cuantos picos en distintos lugares de su rostro.
Apretó en distintos puntos de los fornidos hombros para después deslizar las uñas hasta la espalda, también masajeando en distintos lados.
— Soy de espalda sensible, si me haces daño te arrepentirás.