Mi novia me dijo que quería "un tiempo" después de 4 años juntos.
Tenía 29.
Yo pensé que era normal, o sea, tipo estrés del trabajo.
Le dije: "Está bien, lo que necesites".
Se fue a casa de su mamá.
Yo me quedé en el depa, pagando todo solo.
Al mes me mandó un mensaje: "Necesito espacio, no me escribas tanto".
Yo: "Ok, te extraño pero respeto".
Pasaron dos meses.
Un día vi en Instagram de un amigo en común.
Ella en una foto con otro tipo.
Abrazados.
En el mismo bar donde íbamos nosotros.
Caption: "Nuevos comienzos 💕".
Me dolió, pero no dije nada.
Seguí mi vida.
Trabajé más.
Salí con amigos.
Empecé a salir con una chica nueva.
Un día me llegó un DM suyo.
"¿Podemos hablar? Te extraño mucho. Fue un error".
Le respondí: "Claro, dime".
Me citó en un café.
Llegó llorando.
"Me di cuenta que él no es como tú. Quiero volver".
Yo la miré.
Tomé un sorbo de café.
Y le dije: "Yo también me di cuenta de algo".
"Que el 'tiempo' que pediste fue para probar otro.
Y cuando no funcionó, volviste corriendo.
Pero yo ya no estoy en pausa".
Se quedó muda.
Yo pagué la cuenta.
Me levanté.
Y me fui sin mirar atrás.
Hoy estoy con una chica que no necesita "tiempos" para saber lo que quiere.
Y cada vez que veo un story de "nuevos comienzos",
me río solo.
Porque a veces el que pide espacio,
solo está buscando dónde caer mejor.
La neta: el que se va por probar,
cuando regresa ya no encuentra puerta abierta.
(Seguidor anónimo)
Yo crecí en un hogar donde VTV era omnipresente, contaminando muchos de los recuerdos de mi niñez. En mi casa, cuando se apagaba la última luz, aún podías escuchar a Mario Silva o a Walter Martínez mentir.
En el altar de los santos, había un pendón del hombre que secuestraba los domingos a mi familia. No solo se robaron mi país, también a la gente que más quise.
Cuando me preguntaban sobre Chávez, siempre respondía que era muy pequeño para hablar de política.
Cuando llegué a la adolescencia me recluí interminables horas en mi habitación, en mi música, porque ya no podía vivir más ese ruido inclemente y panfletario.
Me alejé cada vez más. Papá dejo de ir a la casa de sus padres de la indignación, porque de mi familia, era el único que no estaba con el proceso.
Indignación que pronto me tocaría la puerta todavía más. Llegaron los primeros racionamientos eléctricos, no podía escapara de las radios oficialistas y de las conversaciones sobre conspiraciones.
Empecé a discutir, me consumió la rabia. Me sentía traicionado por quienes debían protegerme y solo defendían un sistema que cada vez sentía me asfixiaba más.
Leí mucho, me volví experto en muchas cosas, porque quería que entendieran, quería poder explicarles por qué todo esto estaba mal. No lo logré.
Empecé la universidad, hacía todo lo que estuviera a mi alcance para no pisar mi casa, porque sabía que puertas adentro se sentían más cómodos Ernesto Villegas o Tania Díaz, que yo.
En 2017, Carabobo se vio especialmente golpeada por la crisis del trasporte público. Recuerdo que luego de horas de esperar en una parada improvisada, para llevar los últimos documentos para mi graduación, me tocó montarme en la parte de atrás de una pickup que hacía la labor de autobús.
Ahí, agarrado a un mecate para no caerme en la autopista, decidí que me iría. El año siguiente emigré.
Pero aunque puse tierra de por medio, realmente nunca me fui.
El día que papá salió en un grupo de telegram como ojetivo por participar en el comando de campaña sentí que se me acababa todo.
Tengo una colección de tarjetas SIM que compraba periódicamente, para pasárselas y que cambiara de número, porque la paranóia lo carcomió.
Papá era del tipo de personas que no podía estar solo, le tocó pasar muchas semanas sin ver a nadie. Sentía mucho miedo. Empezaron las convulsiones, nunca supe de qué murió, porque el riesto de ir a un hospital era muy grande.
Aunque fuera de casa pernoctaba una camioneta esperándolo, creo que todavía no creen que, en efecto, estaba siendo perseguido. Las quejas que escuché fue en recriminación por meterse en eso: la campaña de 2024.
Nunca hubo una palabra contra la represión que lo mató.
Vengo de una familia chavista y no solo me quitaron lo que nos quitaron a todos, también me quitaron el respeto por lo más sagrado que alguien puede tener.
Hoy cuando muchos se plantean la reunificación de las familias, yo no sé si esa es una posibilidad para mí.
Un asesor estratégico me dijo una vez:
“Desconfiamos de quien siempre tiene algo que decir”.
Me reí.
Después me explicó por qué… y desde ese día no volví a hablar igual.
Esto lo escuché en Valencia, durante una consultoría privada con una empresa importante.
Le pregunté por qué la gente poderosa habla tan poco.
Él respondió con calma:
No es que no hablen.
Es que miden cada palabra como si costara dinero.
Nos quedamos en silencio.
En mi entorno, hablar mucho significa:
• liderazgo
• seguridad
• dominio
¿En su entorno? Significa inmadurez emocional.
Él explicó:
“Si opinas de todo, todo el tiempo… no piensas lo suficiente”.
Eso revela algo crítico.
Nos dice que:
• necesitas aprobación
• temes el vacío
• no tienes filtro
• reaccionas, no reflexionas
Y si reaccionas todo el tiempo… no se te puede confiar estrategia.
Dijo una frase que se me tatuó mentalmente:
“El que más habla en la sala es el que menos poder tiene”.
No por bocazas, sino porque todavía no entendió esto:
En los negocios reales no se premia el ruido.
Se premia la precisión.
El profesional se calla para:
• observar el juego
• leer las intenciones
• escuchar los vacíos
• detectar las máscaras
No para impresionar con velocidad.
Y desde que entendí eso… empecé a verlo por todas partes.
Los que controlan las decisiones importantes:
• hablan últimos
• escuchan todo
• dominan el ritmo
• no se inmiscuyen
Están ahí antes de ser notados.
Detectan lo invisible.
Actúan cuando otros apenas están entendiendo lo que pasó.
Ese control se entrena.
Callarse no es pasividad.
Es una muestra de preparación.
Hablar de todo dice: “Necesito ser visto”.
Callar estratégicamente dice: “Estoy evaluando el terreno”.
Negocios y vida real exigen pausa.
Cuando alguien dice: “¡Yo siempre digo lo que pienso!”
Ya no escucho honestidad.
Escucho ansiedad mal gestionada.
Los japoneses lo saben.
Los árabes lo saben.
Los suizos también:
El que domina el silencio, domina el juego.
¿Tú ya lo sabes?
La pregunta de ahora en adelante es:
¿Seguirás hablando por impulso como los que reaccionan, o actuarás como los que ya ganaron hace rato?
Un tipo iba en moto y se le acerco un perro joven para morderlo
pero el bicho lo mordia suave y miraba para atras
el de la moto se dio vuelta y estaban los padres del perro ahi supervisando su primer dia de laburo
Ganar una Copa del Mundo es un logro enorme, pero son muchos los futbolistas que lo han conseguido a lo largo de la historia. Concretamente, 471. Te suenan los nombres de Peter Bonetti, Felice Borel, Paul Mebus o Virginio Rosetta? No? Pues ellos también son campeones del mundo.
Ser el mayor goleador en la historia del fútbol, en la historia de la Champions League, en la historia del fútbol de selecciones, en la historia del Real Madrid, en la historia de las Eliminatorias, en la historia de la Eurocopa… eso solo lo ha conseguido un ser humano de este planeta en el que convivimos más de 8.000 millones de personas.
Rendíos ya. Estáis golpeando vuestra cabecita contra una pared de acero.
¿Qué es un país normal? Es esto: Bausili haciendo docencia y explicándole a la gente el dato y la tendencia de la inflación.
@Kicker0024: “La tendencia de la inflación es la baja porque no hay emisión monetaria y porque la demanda de dinero, en un país que crece, es esperable que siga creciendo.”
"No importa a quién votaron, no importa inclusive si han conspirado para que este gobierno fracase. Si el país crece, a todos nos irá mejor. Les irá mejor a los que les guste nuestro gobierno, y a los que no también les irá mejor"
Javier, a diferencia de los kukas, gobierna para todos y no para él y sus amigos. Simplemente gracias.
Te presentamos la tabla periódica ilustrada con los elementos y sus principales aplicaciones en la vida real.
Descárgala en alta resolución desde el primer comentario.
A mi nadie, ningún podcast o videito barato de opinion, ningun tweet por ahí me va a desilusionar. Si la oscuridad quiere venir a quebrar mis esperanzas pues EXPECTO PATRONUM MAMAGUEVOOO.
Te daré un hack:
Una buena charla incómoda y profunda de 30 min revela más sobre una persona que salir con ella por meses. Esas conversaciones difíciles son necesarias; hay que perder el miedo a tenerlas. Son la clave para acercarnos o alejarnos de lo que buscamos en una pareja.