No fue Antioquia el que puso de presidente a Abelardo: fue Bogotá.
1. En Bogotá Cepeda mantuvo los mismos 2,2 millones de votos que Petro. Abelardo tuvo 500.000 votos más que Hernández. La participación aumentó en 5 puntos porcentuales.
2. En Antioquia Cepeda aumentó 200.000 votos, Abelardo aumentó 300.000. Son 100.000 votos que aumentan la brecha.
3. En el Valle Cepeda aumentó en 100.000 votos pero Abelardo aumentó en 180.000: 80.000 votos netos.
4. Es decir: de los 1,1 millones de votos nuevos que tuvo Abelardo, y que le permitieron superar la brecha de 2022 (de 800.000 votos), el 45% vinieron de Bogotá: sin esos votos Abelardo no habría ganado.
Fue Bogotá el que puso a Abelardo presidente. Campanazo de alerta.
Los veremos gritando a rabiar muchas consignas a favor de los derechos y las diversidades. Porque esos son los sectores diversos (sobre todo hombres) una gran cantidad de gente que se deja llevar por las masas. La cualificación y politización en estos sectores es muy baja.
El respaldo no vino del "Congreso europeo" en su totalidad como quiere insinuar el título. Solo fue de un eurodiputado del ultraderechista partido polaco Ley y Justicia.
El parlamentaro europeo tiene 720 integrantes.
El día del periodista les encanta publicar frases y mensajitos para exaltar el oficio, pero van a votar por el candidato que acosa judicialmente periodistas al menos desde 2018 y que en los últimos días ha mostrado de frente su talante hostil contra la prensa.
Mi artículo en @lasillavacia Explico en detalle por qué es Abelardo de la Espriella quien pone en mayor riesgo el orden constitucional.
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Noticias Caracol no ha publicado información sobre el expresidente Santos y el periodista Daniel Coronell: es un contenido con IA falso
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El barrio está lleno de carteles de Iván Cepeda. En las ventanas de apartamentos y casas, en locales y tiendas, en el poste del parque, en el puesto del vendedor informal.
Capturaron en Estados Unidos a Beto Coral, activista y creador de contenido de la izquierda colombiana, y su pareja denuncia que habría sido sometido a tratos que podrían constituir tortura.
Tumbaron el canal de María Jimena Duzán, una de las periodistas más reconocidas de Colombia, después de publicar una columna sobre el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella.
Un abogado de este candidato anunció que la revista Cambio había quedado «perfilada» tras revelar que la campaña abelardista registró pagos por 1.299 millones de pesos a una empresa fantasma.
El propio De la Espriella perfiló públicamente al periodista Daniel Coronell, lo llamó «difamador empedernido» y dejó claro, con su publicación, que sigue y vigila su trabajo.
Y ayer, mientras los comediantes y creadores del programa Por la ventana entrevistaban en directo al candidato presidencial de la izquierda Iván Cepeda, alguien intervino la transmisión, borró el vídeo e intentó tumbar una cuenta que tiene cerca de un millón de seguidores.
Todo esto ocurre dentro de un clima de hostigamiento creciente contra voces de izquierda, periodistas críticos y creadores de contenido que incomodan al poder. Pero señoras, señores, esto no es novedad.
El candidato Abelardo de la Espriella lo dijo claro:
«Sepan ustedes, señores de la izquierda, que en mí tendrán siempre un enemigo acérrimo, que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos como corresponde [...]. A esa plaga hay que erradicarla».
Los grandes medios y el periodismo que determina la conversación pública desde las mesas de radio mañanera fueron —y siguen siendo— escandalosamente laxos frente a estas declaraciones. Las trataron como una bravuconada electoral y cada vez que el candidato emite una nueva amenaza o advertencia, la tratan como una frase pintoresca o un un exceso retórico sin más.
El candidato presidencial ultra promete «destripar», «erradicar», y nos regresa al lenguaje del exterminio de un sector político. Desde ya, esta convirtiendo al adversario en una plaga, lo deshumaniza y está legitimando su eliminación.
Y la amenaza no está escondida. Está a la vista de todas las personas que hacemos parte de la esfera de la comunicación: periodistas, comunicadores, activistas, creadores de contenido y voces políticas. Aun así, demasiadas personas han decidido dejarla pasar.
Esto no resulta extraño. Hay personas que saben que la libertad de prensa y la libertad de expresión nunca se cercenan por igual. Los proyectos autoritarios persiguen a los medios y a las personas críticas mientras protegen, premian y amplifican a quienes les son funcionales.
Esa gente —ustedes ya la han visto tuitear— aplaudirá o justificará la persecución, el acoso, el encarcelamiento y el silenciamiento de un periodista, un youtuber, un opositor o un ciudadano cualquiera por el simple hecho de pensar diferente. Incluso encontrará la manera de justificar que alguien haya prometido «destriparlos».
No me dirijo a ellos.
Me dirijo a quienes están dejando pasar el hostigamiento emprendido por Abelardo de la Espriella contra la izquierda y contra el periodismo que le resulta incómodo. A quienes, en el fondo, saben que todo esto está mal, pero están eligiendo mirar hacia otro lado.
Me dirijo también a quienes hacen campaña por el voto en blanco mientras se acumulan las señales de una nueva persecución contra la izquierda colombiana y de una amenaza directa contra la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho mismo a ejercer el control ciudadano o la oposición política.
A ustedes solo quiero recordarles las palabras que escribió George Steiner en su célebre ensayo Lenguaje y silencio:
«Nos hacemos cómplices de todo aquello que nos deja indiferentes».
#ComunicadoFLIP 🧵A pocos días de la segunda vuelta presidencial, el candidato @ABDELAESPRIELLA y su campaña atacan a la prensa como respuesta a sus investigaciones. Estos señalamientos buscan desacreditar el trabajo periodístico y amenazan el debate democrático.
Hace dos días el abogado titular del candidato Abelardo de la Espriella advirtió, con RT de su jefe, que la revista @estoescambio y sus periodistas quedaban perfilados. Hoy ya pasó esto. Es tenebroso lo que se viene para la libertad de prensa. Le pido al Estado colombiano que haga lo propio para proteger a @DCoronell