Hay días en los que no vas a querer levantarte, y está bien. Pero no te acostumbres. El mundo no se detiene porque tú estés roto. A nadie le importa tu excusa, solo tus resultados.
Sé fuerte, no por orgullo, sino porque rendirse no cambia nada. Cuestiona todo. Incluso a ti mismo. Y cuando no encuentres sentido, crea uno.
Porque al final, no se trata de ser feliz…
Se trata de no traicionarte mientras lo intentas.