A los sicarios morales petristas y a sus jefes les confirmo que no ando de vacaciones, pero me encantaría. Tampoco estoy en Italia, como dicen los pistoleros de X, pero en realidad, les confieso que también me encantaría.
Para desgracia de los sicarios morales del petrismo y sus jefes estoy en Bogotá, trabajando como siempre en denuncias que seguirán poniendo en evidencia la corrupción del Gobierno Petro.
Sean más ingeniosos, porque las amenazas de muerte y de cárcel que me mandan, ya me las sé. No les tengo miedo.
Los colombianos me conocen, me acompañan y me defienden. Y Dios que no falla. Hay que resistir.