Vendiste tu alma el día que te pusiste esos Jimmy Choos. No me pides que te deletree “Gabbana”, ya sabemos que no tienes ni estilo, ni gusto para vestir.
@NlGHTFALLN Ha estado casi a punto de callarse para hacerle un favor… pero es que Miranda hace siglos que no hace eso.
—La canela es fruto de que mis asistentes sean inútiles. He echado a tres este mes —de regalo de navidad. Luego mira de soslayo las telas—. Fin de año. ¿Quieres uno?
@NlGHTFALLN Si es que no escuchan. Los hombres no escuchan. Pero vamos, así es ahora y así era hace dos siglos. Se adelanta, le coge la segunda, como bien le ha indicado, y se la tiende con una ceja más arriba de lo que debería.
—Porque tienes buena espalda.
@NlGHTFALLN » Mira, vas a comprarte dos camisas blancas como la de antes. Esta, también. Y luego la segunda, que es de un tono terroso pero quizá funcione. No hace falta que te la pruebes, te digo yo que te está perfecta —una pausa—. ¿Has jugado al quidditch?
@NlGHTFALLN Ignora lo que piensa de la camisa. En esencia, le da igual: se la va a llevar igual. Eso lo sabe Miranda y lo sabe dios, si es que existe uno. Pero le está como un guante. La pregunta la hace enarcar la ceja como si el mismo gesto lo hubiese inventado ella.
—¿Que qué tengo? »
@NlGHTFALLN Que le haga el perfil que quiera. ¿Miranda? Inocente cuanto menos en todos y cada uno de los aspectos de la vida. Último botón.
—Esta va por fuera —esto se lo dice en inglés, pero súper despacio, para que le entienda—. Por-fue-ra, ¿me entiendes?