Hoy, mientras la sobre información inunda nuestros teléfonos, mientras miles de personas idealizan una forma de vida digital co-creada entre grandes cantidades de comentarios públicos egoístas y un sobre rendimiento de nuestras vidas,
muchos “capataces”que gobernar,muchos “negocios”que manejar,mucha riqueza,y temor a que te la quiten (cuando aquí no ha pasado eso, ni pasará),aspirar a ser de allá. Como si apoyar a ese candidato fuera más una moda entre las clases media- altas que una decisión de vida o muerte.
Abelardo está de moda.
Con muertos, desaparecidos, presionados, acosados, con trampa o sin trampa hubieron muchos, MUCHOS votos a favor de un personaje como Abelardo. Decepcionante sí, pero para nada sorprendente.
Y tercero esa supremacía que se siente decir que se apoya a “el tigre”, como si estuvieras diciendo intrínsecamente que eres de clase alta, así no lo seas, creyéndote superior, creyendo que eres un malote, que tienes muchas “fincas” que defender,
Que viaje más aterrador y desgastante.
Que tortura estar tan lejos.
Todo lo que sabía que era un piso sólido se ha convertido en arenas movedizas.
Todo lo que había asumido como mío, se ha convertido en un material prestado que no cogía forma ni podía ya dársela.
Si me lo preguntas… nunca hubiera ido. Yo no elijo estar allá.
Pero si nunca hubiera ido, no sabría lo que vendría. Al menos se ahora en que debo estar preparada. En que debo trabajar.
Dark Matter se llama.