— Y no te preocupes, le diré a Santiago que tenga cuidado —le respondo riendo.
Al ver que se queda para asegurarse de que me voy bien, le sonrío y le lanzo un guiño.
— ¡Hasta mañana, Ricky! Nos vemos en la panadería —digo, antes de girarme y buscar a mis hermanas para irme.
Río al escuchar su comentario y al notar su gesto apenado.
— ¡No te preocupes! Solo tomé un par de cervezas, estoy bien —le aseguro con una sonrisa, mientras él bromea sobre Santiago.
Cuando me abraza, devuelvo el gesto con un abrazo cálido y amistoso. (+)
— De hecho, creo que ya las vi cerca del carro. Estaré bien, Ricky, pero de verdad gracias por ofrecerte —comento, acercándome un poco más para que nos escuchemos bien—. Si quieres, puedo ayudarte a buscar a tu hermano antes de que te vayas.
— ¡Oh, no te preocupes por ellos! Yo traje a mis hermanas, así que no necesitas preocuparte por llevarme —le digo con una sonrisa tranquila, apreciando el gesto.
Miro a mi alrededor, buscando a Rosario y Victoria entre la multitud que ya comienza a dispersarse. (+)
Cuando menciona la hacienda, sonrío un poco sorprendida.
— Vaya, parece que los chismes vuelan por aquí —comento con un toque de humor—. Sí, vivo en una hacienda, pero no está tan lejos. De todas formas, aprecio mucho que te ofrezcas a llevarme. ¿Tú vives cerca?
— ¡Café cargado en la mañana y té por la tarde, buena combinación! —le digo con una sonrisa, mientras noto que está empezando a agitarse por el baile. Río al escuchar su cumplido.
— Gracias, ¡pero solo te sigo el ritmo! —le respondo, tratando de no perder el compás. (+)
No creí que me podría afectar la ausencia de alguien que "no conocía" sin embargo al pensar en ti Liam, se me encoge el corazón.. Solo tengo para decir que gracias por hacer de mi adolescencia una etapa tan feliz.. 🤍 Descansa en paz Payno
CUERPO DE LIAM PAYNE
Río al ver sus pasos divertidos y exagerados, siguiendo su energía mientras bailo, disfrutando del ambiente muy alegre.
— ¡Definitivamente pasaré por la panadería! —le digo con una sonrisa—. Soy más de café, especialmente si es fuerte y bien hecho. ¿Tú qué prefieres?
Río cuando me hace girar, disfrutando el momento y su humor ligero.
— ¡Tu pan definitivamente está en mi lista! —le respondo con una sonrisa divertida, recuperando el equilibrio después del giro. (+)
Me gusta la idea de verte como ese tío soltero, siempre divertido y consentidor con los sobrinos.
— ¿Confidente, eh? Eso suena importante. Bueno, si te soy sincera, el amor no es algo que esté en mi lista ahora. No me llama tanto la atención —comento con franqueza.
— ¡Edecan de los panes! Vaya título, suena tentador —río, siguiéndole el juego mientras esquiva el cadereo. Siento su mano tomar la mía y dejo que me guíe en un pequeño baile.
— ¿Muchos chicos?. Pero bueno, veremos si Felipe me cae bien como dices —le guiño con una sonrisa(+)
— Así que esa es tu estrategia para atraer clientes, ¿eh? —le digo con una carcajada suave—. Ya veo, la panadería Martínez tiene todo pensado.
Mientras lo observo dejar su botella sobre la barra, me doy cuenta de que ha llegado a su límite con la cerveza.
Río mientras seguimos con el juego de caderas, sintiendo que la energía entre ambos se ha vuelto más ligera y divertida.
— ¡Vaya! Con descuento y todo, ya veo que tratas bien a tus clientes, especialmente a las hermanitas —bromeo, (+)
La volvía a empujar, a lo que contesta en pequeñas carcajadas al terminar la botella y dejarla sobre la barra.
— Muy bien las hermanitas tendrán descuento, así ánimo a que Santi se anime a trabajar si llevas a Victoria.
En ese momento movía los hombros por una canción (+)
siguiendo su ritmo mientras tararea la canción—. A Victoria le encanta el pan dulce, seguro que si va una vez, no dejará de ir.
Sonrío cuando menciona lo de las chicas lindas, levantando una ceja con una expresión divertida. (+)
Cuando menciona su panadería, mis ojos se iluminan con curiosidad.
— ¿Panadería? ¡Eso suena increíble! A mí me encanta el pan, ya me convenciste. Claro que pasaré, además, a Rosy le encanta el café, seguro le llevo algo. ¿Cómo se llama tu panadería?
Río al notar cómo juega con los apodos y le doy un suave empujón con la cadera de vuelta.
— Está bien, Ricky, te daré una segunda oportunidad —bromeo, chocando mi cerveza con la suya antes de darle otro sorbo—. Seguro mis hermanas ni lo notaron, no te preocupes tanto. (+)
— Eso trato... Mal o Male
Río por los apodos que le ponían por Melena, dejando que el cadereo de ella lo "empuje" un poco, el dar otro sorbo para terminar su cerveza.
— Trataré, trataré, pero prometo ser bueno, con tus hermanas, creo que fui muy patán esta primera impresión.