Le contesto a un amigo:
... lamento que se le de tanta bola a Dario Amodei... es como si Carnegie, Edison o Rockefeller se hubieran vuelto enemigos de la Revolución Industrial.. el pibe tiene un conflicto interno que tendría que tratar en terapia y no en el confesionario.
Ayer mami se la pasó cantando "el lujo es vulgaridad" mientras ordenaba sus 350 pares de zapatos con las carteras haciendo juego.
Después lo mandó a Maxi a darle sus condolencias a la familia del difunto (pero disfrazado de fisura para no llamar la atención).
#ConstituciónUpdate
Yo creo que determinada música gusta o disgusta a cada persona cuando armoniza o choca con sus propios valores estéticos, éticos y filosóficos... por éso por ejemolo a mí me llega al alma el jazz clásico o el boogie o el Rock and Roll tradicional (El de Billy Halley o Elvis) o y a otros no les mueve un pelo... y también por éso no solo no me gusta sino más bien me DISGUSTA buena parte del llamado "rock nacional" . Ése que es lamentoso, protestón al pedo.. lloroso... cuando no francamente disonante ... pero ojo que tampoco me gusta el "free jazz" que parece enorgullecerse en forma pretenciosa al rebelarse contra la armonía o la melodía ... Yo tenía un amigo que rechazaba a Bach por ser demasido racional, rítmico y armónico.. a él lo gustaba ese jazz desafinado y amorfo y el dodecafonismo que a mí me parece horrible y pretencioso... la últimá vez que supe de él era ñoqui el la Fac. De Arquitectura y militaba en la Cámpora...
El gusto por determinada música no es cuestión de educación sino de impronta interna filosófica, estética y ética. Todo lo demás son meras racionalizaciones para justificar lo que a uno le gusta o no.
Las idioteces woke fueron refutadas desde 1979 por un grupo de comediantes ingleses.
Ah, es que en esos buenos tiempos estas cosas sólo se prestaban para comedia.
Sturzenegger acaba de publicar la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral de Argentina. No es un cambio menor. Es el desmontaje de un sistema diseñado para proteger sindicatos, no trabajadores.
Durante décadas Argentina tuvo convenios colectivos firmados hace más de 50 años por partes que ya no existen. Cláusulas que obligaban a empresas a pagar aportes a cámaras a las que ni siquiera estaban afiliadas. Licencias médicas sin trazabilidad. Un registro de construcción duplicado y burocrático. Todo pensado para que mover un dedo costara más que quedarse quieto.
Lo que cambia ahora es simple pero profundo. Los convenios vencidos pierden sus cláusulas obligacionales. Si un sindicato no representa a la mayoría real de los trabajadores de una empresa, los propios empleados pueden organizarse y pedir representación directa. Las licencias médicas pasan a receta digital. Los recibos de sueldo muestran lo que el empleador paga de verdad. Las empresas de servicios eventuales dejan de necesitar requisitos imposibles para operar fuera de Buenos Aires.
Yo creé empresas en Argentina y en España. Conozco las dos burocracias. En España el Estatuto de los Trabajadores tiene problemas parecidos: convenios sectoriales que no reflejan la realidad de cada empresa, rigidez para contratar y despedir, costes ocultos que nadie entiende hasta que llega la primera nómina. La diferencia es que Milei se atrevió a cambiarlo. En España ni se intenta.
El resultado ya se ve. YPF en máximos históricos. El FMI proyecta crecimiento del 3,5% para Argentina en 2026. La inflación baja del 25%. Las exportaciones pesqueras crecieron 32% en el primer cuatrimestre. No es magia. Es lo que pasa cuando dejas de castigar al que produce.
Europa mira esto con una mezcla de curiosidad y desprecio. Error. Lo que está haciendo Argentina con su mercado laboral es exactamente lo que España necesita y no se atreve a hacer.
Parece que en la primera vuelta colombiana ganó la ultraderecha antidemocrática. En cambio, la izquierda democrática que apoya a las dictaduras cubana y venezolana no reconoce los resultados de los comicios que ellos mismos han organizado. Por lo menos, así dicen los medios argentinos. Misterio…
✍️ Hoy escribo sobre El Abandono, la película presentada en Cannes que cuenta los últimos días del profesor Samuel Paty, decapitado por un islamista, y la reveladora recepción de la crítica de izquierda. Gracias por leer y compartir.
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Japón está descubriendo algo que Europa todavía trata como nota al pie: la IA es industria pesada. Los racks de GPU ya no se enfrían bien con aire. Fuji Electric, Nidec y Mitsubishi Heavy están corriendo hacia refrigeración líquida porque el frío empieza a ser tan importante como el chip. En un datacenter, 30% a 40% de la electricidad puede irse en cooling. Mientras tanto en Bruselas seguimos produciendo normas sobre IA como si los modelos vivieran en una nube mágica. No viven ahí. Viven en naves enormes, conectadas a red eléctrica, agua, fibra, permisos, suelo y capital. Si Europa quiere soberanía tecnológica necesita electricidad barata y abundante, permisos rápidos, nuclear, gas donde haga falta, datacenters, ingenieros y dinero privado. Sin esa base, la regulación europea regula el futuro de otros.
Dar propósito, belleza y significado a la vida, cultivar la autoestima y ejercer la razón (la de verdad) son las prerrogativas y responsabilidades del individuo humano... todo lo demás , cuando puede ser realizado por máquinas, debe serlo.. ¡Basta de luditas y clérigos retrógrados, incluyendo los laicos apocalípticos vendehumo!
Sacándole el 100% del patrimonio a todos los más ricos, no se pagan ni 6 meses del presupuesto de un año del Estado. La batalla ricos vs pobres la inventaron los zurdos para hacerse del control del Estado y convertirse en mega ricos y perpetuarse en el poder. Saben que por sus capacidades, en el sector privado, no podrían manejar ni un kiosco. Zapatero es la última muestra de esto.
This is the exact same with the AI fund
They were supposed to give GPUs to AI startups
I applied to get one, I never got one, I don't know anyone who got a GPU from the EU
It's all cronyism and a lot of people getting rich from trillions in EU funding which never arrives to the actual people who it is made for
Taxpayer money burnt
Los periodistas son los trapitos de la información. “¿Le cuido el gobierno, sr?”. Y si no les das plata te lo arruinan. Procedimientos mafiosos a diversa escala. Variaciones del “si no me pagás te ametrallo el negocio y rompo todo”. O sea: patotas varias.
"Y es por eso que ningún gran laboratorio de IA de vanguardia podrá nacer de manera duradera en Francia en el clima actual. El clima mental es incompatible con el objeto. No se hace crecer olivos en un congelador, ni siquiera con los mejores jardineros del mundo.
Tengo 29 años. Quiero pasar las próximas cuarenta años entendiendo cómo funcionan estas máquinas, haciéndolas más seguras, más interpretables, más alineadas con lo que realmente queremos. No quiero pasar las próximas cuarenta años explicándole a consejos de ética por qué mi trabajo no es un pecado ecológico. La vida es demasiado corta. La ventana histórica es demasiado estrecha. La IA se construirá con o sin nosotros. Si Francia quiere ser parte de ella, aún tiene unos meses para respirar otro aire. Si prefiere quedarse en su "modelo de sobriedad feliz", que le vaya bien. Pero que no se sorprenda, en diez años, del rol que ya ha empezado a aceptar. Anfitriona de museo.
El lunes empiezo en SF. Trabajaré en modelos que consumen, sí, mucha energía. Y que producirán, a cambio, una comprensión del mundo, de la biología, del clima, de los materiales, por la que nuestros hijos nos agradecerán. Eso es el verdadero cálculo económico. No "la huella de carbono del prompt" que unos editorialistas del Monde calculan a mano alzada entre dos vuelos París-Nueva York. La huella civilizatoria del renunciamiento.
Al trabajo. "
Soizig Le Bihan
" El próximo lunes comenzaré a trabajar como investigadora en interpretabilidad en Anthropic en SF. Aquí está por qué decidí dejar Mistral.
Por supuesto, el dinero juega un papel.
En SF, después de impuestos, ganaré cuatro veces lo que ganaba en París. Porque entre Mistral y yo, el Estado francés se sentaba a la mesa y tomaba su parte antes de que yo viera la mía. Cotizaciones patronales, cotizaciones salariales, impuesto sobre la renta, CSG, CRDS. La mitad de mi valor añadido desaparecía en una máquina que produce principalmente rotondas y deuda pública. En Estados Unidos, los activos disfrutan de los frutos de su trabajo. Hay ahí un desafío civilizatorio. ¿Cómo puede sobrevivir una civilización si sacrifica sus fuerzas vivas, si desincentiva el trabajo?
Pero no es el dinero lo que me hizo dejar Francia. Lo que me hizo irme es la décroissance.
No la décroissance como programa oficial, sino como atmósfera. Como evidencia compartida. Como esa pequeña música instalada en todas partes desde hace quince años, en los editoriales, en la universidad, en los ministerios, en las cenas del distrito 11, y que repite en voz baja que habría que "ralentizar", "consumir menos", "salir del crecimiento", "cuestionar el progreso".
Hay que nombrar esta ideología por lo que es. No una política ambiental. No una prudencia ecológica. Una teología. El pecado original es reemplazado por la huella de carbono, el infierno por el calentamiento, la limosna por la sobriedad, y el clero por "ingenieros del clima" que calculan el peso moral de cada hamburguesa.
Una escena. Enero pasado, sala de reuniones en Bercy. Una delegación de Mistral es recibida para hablar de "soberanía en IA". Alrededor de la mesa, seis altos funcionarios educados, brillantes, salidos de las mismas escuelas, todos de acuerdo en todo. En un momento digo que habrá que construir centros de datos en Francia si queremos entrenar seriamente los modelos de mañana. Silencio breve. Luego una señora, con una sonrisa compungida, me explica que "los franceses no están preparados para aceptar tal huella". Pregunto cuál exactamente. Respuesta: "el consumo de agua, el consumo de electricidad, la señal enviada". Le recuerdo con calma que Francia tiene la segunda electricidad descarbonizada del mundo gracias a la nuclear, y que un centro de datos moderno consume menos agua que un campo de golf en Provenza. Re-silencio. Luego alguien salva la situación evocando "modelos más sobrios". Todo el mundo asiente. Salgo. Cuatro meses después, Microsoft anuncia 4 mil millones de inversión en Francia. No en centros de datos de entrenamiento, donde se juega el valor. En centros de datos de inferencia, para servir modelos entrenados en otro lugar. Francia, subcontratista digital de California. Y todo el mundo lo encontró magnífico.
Ahí está lo que produce la décroissance. No un planeta salvado. Una vasallización. Nos negamos a producir en casa, así que importamos. Nos negamos a refinar en casa, así que compramos petróleo ya refinado. Nos negamos a extraer en casa, así que dependemos de Chile y del Congo. Nos negamos a fabricar en casa, así que importamos de China vía cargueros con fuel pesado. En cada paso, la huella de carbono real del planeta aumenta, y la huella de carbono contable de Francia disminuye. Esa es la astucia central. Hemos desplazado la contaminación, no la hemos reducido. Y lo llamamos "transición ecológica".
La IA es hoy la encarnación perfecta de todo lo que la décroissance detesta. Consume energía (por lo tanto, inmoral). Acelera (por lo tanto, peligrosa). Desestabiliza oficios existentes (por lo tanto, cruel). Es producida por emprendedores ambiciosos (por lo tanto, sospechosa). Viene mayoritariamente de Estados Unidos (por lo tanto, imperialista). Promete la abundancia (por lo tanto, desmesurada, hubrística, prometeica, elijan su adjetivo de obispo verde). Marcan las seis casillas. Obtienen al diablo perfecto." .. (sigue...)
El Gobierno envió al Senado el proyecto que deroga la ley de etiquetado frontal.
A favor.
Al menos hasta que una sacerdotisa de la Hermandad del Octógono Negro me grite que puedo morir de un infarto con un paquete de Doritos a medio comer en la mano si no leo que son muy salados.