Una de las cosas más cansadas que he experimentado nunca es el estar huyendo todo el rato de lugares que me hacen feliz por miedo a un mal resultado. Digamos que prefiero no experimentar algo que realmente deseo si eso supone un riesgo, porque luego me siento mal si no sale bien.
Podré cambiar mi nombre mil veces, pero nunca mi temática, a excepción de que necesito poner manos a la obra y hacerle demasiadas correcciones a la actual para sacarle provecho.