Las tetas de la China chocaron contra el pecho del hombre tras tanta cercanía. Alzó la vista para poderle mirar.
“Uhm.. supongo que si eso es lo que deseas, puedo ser tu Santa Claus..”
Abrió grande la boca y envolvió la galleta con la lengua antes de ingresarla en su boca; tenía algo de experiencia.
Se llevó el pulgar a la comisura retirando con delicadeza la leche y después chupando el mismo.
“No estoy segura, no creo en Santa Claus..”
La asiática no tarda en brincar con intención de envolver sus piernas alrededor de la cintura contraria mientras corresponde el beso como es debido, así es, con lengua y todo.