» ¿Te he de recordar
que aquí aún sabemos qué es emigrar?
¡Vuela, niña, vuela y vuela,
mi golondrina fugaz!
Ve tras el verano aquél…
¡Que el nido esperándote está!
¡Vuela, niña, vuela y vuela,
mi golondrina tenaz!
¡Vuela tras las mugas! ¡Ven!
¡Levántate y echa a volar!
— Ya iban a bajar,
pero el invierno subió a su encuentro.
Tan fuerte, jamás
en aquel puerto ha vuelto a nevar.
¡Qué amargo piar de golondrinas,
el ventisquero!
¡Por cuatro perras gordas,
los sueños rotos, los niños muertos!…
Con el clarear,
¡en cuántas casas se oyó llorar!
+
Cantaba acompañada de su violonchelo.
— No, no es el final.
No creas que así termina el cuento.
¿Te he de recordar
el niño ahogado que trajo el mar?
¿O a los que llorando vagan
solos por el desierto?
¿Quieres cerrar la puerta?
Piensa en tus hijos subiendo el puerto.