Hay personas que lograron superar sus peores momentos gracias a un perro que insistía en salir a pasear o a un gato que nunca dejó de acostarse a su lado. No son mascotas, son familia, y no pienso discutirlo.
Cuando escucho a alguien describirme de una forma tan bonita y amorosa, me hace cuestionarme si realmente me conozco. Gracias por mirarme así, incluso cuando me costaba a mí hacerlo.
Tener sexo es un acto íntimo y sagrado. Recuerda, tu cuerpo es un templo divino, y no deberías estar dejando entrar a nadie que haya votado por Abelardo de la Espriella