El director le pidió al vendedor que atendiera al hombre como a cualquier otro cliente.
Pero Don Manuel respondió:
—No quiero comprar nada. Solo quería ver cómo me trataríais viniendo vestido así.
El vendedor bajó la mirada.
—Llevo toda la vida trabajando —continuó—. Hoy puedo permitirme este reloj, pero hubo una época en la que no tenía ni para llegar a fin de mes.
Antes de marcharse añadió:
—El respeto no debería depender del dinero que lleves en el bolsillo.
¿Crees que las tiendas de lujo tienen derecho a seleccionar a sus clientes o deberían tratar a todos por igual?
Todos los días mando Email de valor ayudando a las personas que me leen a conseguir la libertad financiera que desean.
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Día que no estás, consejo que te pierdes
@LasReglasDelDin Prejuicio estúpido y soberbia de escaparate. Juzgar por la ropa es de ignorantes; el dinero real muchas veces viste sencillo, y la educación no tiene precio. Hicieron el ridículo por creerse superiores.