+ la tendió a la joven — Puedes quedártela. Así practicas para la próxima vez.
Tras esto, le guiñó un ojo y se levantó del banco.
— Un placer, Iris. Espero que volvamos a vernos pronto ~
— Lo dejo a tu imaginación — dijo antes de dejar escapar una risita. El único fin de su respuesta era molestarla un poco.
Anotó mentalmente que la joven parecía ser toda una perezosa. Un dato importante.
— Lo siento, pero tengo cosas que hacer — tomó la baraja de cartas y se +
+ día te propongo un juego? Ya sabrías lo que vendría...
Además, era más interesante dejarla con la duda ¿Aceptaría hacer un juego la próxima vez si sabía que había la posibilidad de apostar?
Una pregunta interesante cuanto menos. La Famélica cruzó los brazos bajo el pecho, elevando la diestra hacia el mentón.
— Lo siento, querida, pero eso lo sabrás el día que vuelvas a jugar conmigo y aceptes hacer una apuesta. Sino, ¿qué gracia tendría si te lo digo ahora y otro +
+ qué remedio... aunque la próxima vez tendrías que jugártela más, querida.
Dejó la carta sobre las anteriores, mostrando el resultado.
— Soy de la Hambruna... pero no siempre muerdo — comentó antes de guiñarle un ojo.
— Aw... Supongo que no nos conocemos lo suficiente para que confíes en mi — algo totalmente lógico — Y yo que pensaba que mi radiante sonrisa y mis encantadores ojos harían sentirse encandilado a cualquiera.
Pese al dramatismo injustificado, Mel no perdía la sonrisa.
— Bien +
Mel escuchó la respuesta de Iris, tomó la carta y vio el resultado sin mostrárselo a la Abresendas. Una ladina sonrisa se dibujó en su rostro, quedando en silencio para dar dramatismo.
— ¿Qué te parece si lo hacemos más divertido? Si aciertas, te debo un favor o respondo +
— O será que nuestro futuro es muy oscuro... — comentó con fingido dramatismo.
Seguidamente, sacó la siguiente carta sin mirar.
— ¡Estupendo! ¡Dos aciertos seguidos! Pero ahora viene lo complicado... ¿Será figura o no? Consideraremos figuras el As, la J, la Q y la K...
Dejó escapar una risita antes de sacar la tercera carta, la cual dejó encima de las otras dos.
— ¡¡Genial!! Parece que tu suerte seguía durmiendo la siesta...
La mujer colocó la mano sobre la baraja.
— Bien, ahora esta es fácil ¿Superior o inferior?
Miró la nueva carta antes de dejarla encima de la anterior, dibujándose una sonrisa maliciosa en su rostro.
— Ay querida... me parece que no es tu día de suerte — dijo sin ningún lamento — ¿A la tercera va la vencida?
El rostro de la Famélico se iluminó con la respuesta ajena.
— ¡Genial! — exclamó antes de barajar un par de veces y dejar la baraja boca abajo entre ambas — Empiezas tú ¿Rojo o Negro?
— ¡Tranquila, mujer! Era solo una forma de hablar — se apresuró a decir, restando importancia al comentario — Ven, ven...
Llevó a Iris al banco en el que ella había estado sentada antes y sacó una baraja de cartas.
— Es sencillo, solo tienes que quemar tu suerte y algo de +
+ Antes de sacar la primera, tendrás que adivinar si saldrá rojo o negro. Si aciertas el color, sacamos la siguiente carta y tendrás que decir si será un número inferior o superior al de la primera carta. Si vuelves a acertar tendrás que sacar otra carta diciendo previamente si +