Da igual lo que hubiera, estaba ahí por trabajo, aquello de socializar, comer.. Eran cosas secundarias, ella quería su copa, despedirse y volver a su trabajo por la mañana.
—Buenas..
Dijo aún así, con su sonrisa, más falsa que otra cosa.
Tras haberse preparado, a Jane sólo le quedaba colocarse sus guantes de cuero, colocar su reloj en su muñeca y esperar que a la fiesta se fuera uniendo todo el mundo.
Con suerte no tendría que hablar demasiado y podría beber de más.