< puede transformar cualquier parte de sí misma en las de un dragón, aunque esto es por muy poco tiempo y solo puede una a la vez (alas, cola, etc).
THE LAST CITY:
• Es líder del Gremio de Exploradores.
• Sigue teniendo a sus dos hijas con ella. Como tal, viven en el gremio.
• Habilidades:
—(ACTIVA): Hidromancia. Puede usar el agua y cristalizarla en hielo, aunque esto supone un esfuerzo mayor.
—(PASIVA): >
< del lugar, pero trabajo aquí algunas noches. Al menos, mientras tengo donde y con quién dejar a mis dos pequeñas diablas.
A sus hijas, que más que medio dragonas y medio ángeles, pareces monstruitos.
—Y tan raras... no contestes nunca a lo de 'quieres jugar al teto'.
—Normalmente no, pero ha tenido suerte de venir justo en la época donde el hielo es más caro que el petróleo.
Y ella, sentada, va a fijarse como... se queda mirando, diría que inspeccionando, aquel hielo en el vaso.
—Ya sé que no parezco humana, ¿pero le parezco >
< antes a no dejarte fiado en ningún momento.
Se encogió de hombros.
—Así es. Era magia... ¿y cómo lo ha visto usted tan bien?
Si cree que por algún casual sus comentarios son inocentes... no, no lo son ni por asomo.
—Me llamo Lizzy, por cierto. No soy la dueña >
< preocupe, que el pago extra dek espectáculo ya va en el IVA.
Dijo, con aquel tono bromista que ella usaba de seguido.
Le acercó el vaso, y luego se sentó en la silla tras la barra.
—Ha tenido suerte de no encontrar a cinco borrachos jugando a la gallinita ciega.
Marchando un Cointreau, que va a poner en el vaso, antes de tirar agua de una botella y congelarla en cubitos.
Esos cubitos han caído en el vaso de cristal, para que luego la mujer sirva la bebida alcohólica en el mismo.
—Aquí tiene usted, señor. Y no se >
Andaaaa.
Que hoy le tocaba estar ella en el local y han venido a beber.
—¿Qué le pongo al caballero? Eche un vistazo.
Ella siempre con una sonrisa. Y con un humor curioso.
—Ese es el secreto: es una pieza de artesanía bastante inusual. Si pudiese obtener una copia te la hubiese encargado personalmente, ¿no?
Sonrió una vez más, dejando caer la mano derecha sobre su cadera.
—Estamos en contacto, entonces. Si necesitas algo, resido en >
< la tienda estaba más presentable, Lizzy se fue hasta la puerta.
Desde allí, la fémina volteó la mirada hasta él y sonrió, una vez más, de forma ladina.
—Nos vemos. Y la próxima vez intenta instalar un buen sistema de cañerías... ya sabes, para no tener que irte >