ยป que manaba de la herida de su abdomen. El mayor de los dos licรกntropos no tenรญa buena pinta. Mรกs bien pareciera que Hircine se estaba preparando para reclamar su alma en cualquier momento. El coto de caza le aguardaba.
ยป en caso cualquiera, era el cuerpo de Farkas tendido en medio de la calle que conducรญa a Jorrvaskr. Se encontraba inconsciente, pero, por Fortuna, no estaba solo. A su vera, se situaba un enorme khajiita de color blanco que, torpemente, trataba de detener el abundante sangrado ยป