La soledad de aquella mujer logrΓ³ hacerle preocupar. Aun a sabiendas de que esta podia estar disfrutando de un momento a solas, ante la duda que se asentaba en su corazΓ³n se acercΓ³ a la desconocida, haciendo el amago de sentarse en el columpio junto a ella.
β ΒΏLe molesta si >
β Se encontraba sentada en un columpio balanceΓ‘ndose despacito, apenas se impulsaba con la punta de sus pies. A su alrededor todo parecΓa . . . normal.β
Bajo la lluvia solitaria y los truenos ensordecedores, una figura plateada surgiΓ³ de la neblina que arreciaba aquellos caminos.
Sus pasos eran firmes y pesados, haciendo que aquel cabello recogido en una larga coleta se balanceara de lado a lado, y entre sus manos, aΓΊn >
< ojos, empapado por completo ante la carencia de ropaje que lo ocultara de aquella lluvia.
La puerta se abriΓ³ tan solo un poco, dejando ver a un hombre vestido de las mas exquisitas telas. Primero observΓ³ a la chica, y luego... Al caballero que aun la mantenia en brazos.
>
< tan fatidica noche...? β Era directo con lo que queria, lo que deseaba.
La misma transparencia con la que se presentΓ³ aquella primera noche, aunque siempre fue alguien honesto... Cuando se trataba de Fisalia, parecia serlo incluso mas.
< mezclandose con el perfume mas intenso que usaba el caballero... El contacto mas Γntimo que habian tenido, y siquiera era directo. Lo hizo inhalarlo con profundidad, como si actuara de afrodisiaco.
β En ese caso me preguntaba, mi lady... ΒΏMe permitirΓa ser su acompaΓ±ante en >