> capaz de helar el aire a un punto casi cortante. Cuidando las formas, inclinó la cabeza y postura en respetuoso saludo,
— Lamento si la espera ha sido excesivamente extensa. ¿En qué puedo serviros?
Imponente y ostentosa visión apareció tras aquellas puertas doradas. Belleza del lugar que quedaría opacada rápidamente por tan grotesca escena. Sin duda, cada quien tenía sus métodos para hacer hablar a otro pero, castigar con la muerte a quien nada más recuerda... >
—Soy el ministro de defensa, lady Rowena. Ellos son los generales de las murallas
comenta el anciano de barba, avanzando en silencio. Saben que van muy retrasados.
—Su compañero hace trabajo de escolta. El emperador enfermó y el príncipe tomó las riendas. →
> resultaba exagerado incluso para ella. No obstante, recordaría las palabras del mercenario y mantendría la calma. No causaría problemas, por ahora.
Reparó entonces en la estirada figura que se dirige a ella. Pálido, cabellos tan oscuros como los propios, mirada afilada y >
> — quien ha oído mencionar de mí. Espero no haber demorado en exceso mi presencia.
Respondió observando al portavoz.
— ¿Quién sois y qué es lo que se espera de mí?
En una primera instancia, había temido lo peor. "Otra vez metida en un lío..." aunque no parecía estar tampoco es desacierto. Recordando las palabras de Kaelen, mantuvo la calma redirigiendo sus pasos a donde la inesperada compañía determinase.
— Es un placer conocer a >
El eco rítmico y pesado de unas botas metálicas rompió el bullicio del mercado. En un parpadeo, hombres envueltos en imponentes armaduras doradas cercaron a la invitada, bloqueando cualquier ruta de escape. Un despliegue militar tan exagerado como intimidante. →
Le ha tomado más tiempo del que le hubiese gustado disponer, pero un par de meses más tarde, la hechicera acudió al Imperio Bajo el Sol.
Quizás el moreno ya no estuviese allí, pero era un buen lugar por el que empezar a buscar. Pagó con las monedas que le había dejado >
Saca una pequeña carta con dos monedas de oro que tienen la imagen de un dragón.
“Te esperaré en el imperio bajo el sol. Usa la moneda de oro. No es bueno que llegues de la nada; ellos también tienen magos bastante poderosos... No quiero terminar preso otra vez. ”
> pretendiendo mantener un perfil bajo y afable, haciéndose pasar por historiadora.
Paseó por las calles prestando especial atención a los carteles de "Se busca" o "Ejecuciones". Si bien su compañero quería evitar otro conflicto, estos parecían siempre dar el modo de >
> ausentarse. El veneno que había inhalado causaba estragos a cada minuto que pasaba.
— Te alcanzaré más adelante. Ve con cuidado.
Respondió manteniendo el porte serio observando los dorados que anhelaría las próximas semanas.
Más que tener otros planes, la morena tenía la cabeza hecha un lío, casi tanto como el corazón, por lo que sí que tomaría algo de distancia un tiempo.
No le habría costado nada decir algo como "quiero que vengas conmigo", aunque, de todos modos, iba a tener que >
"Ya me gustaría creer eso..."
La morena cruzó los brazos bajo el pecho torciendo ligeramente los carmines.
"Él solo escucha su propia voz. Eso es un hecho"
@V_Volk_0vd0d — No soy arrogante, querido. He cerrado un portal demoníaco sola y no he muerto en el intento. No veo porqué hacerme de menos.
Encogió los hombros con una orgullosa sonrisa en los labios.
— ¿Debemos? Creía que querrías quedarte algo más de tiempo por aquí. Parece que >
@V_Volk_0vd0d Solo son más tropas de las que cuidarme. Nada nuevo.
— Los hombros encogió con sutileza —
Pudo ser peor.
— No ha conseguido indulgencia o justicia, pero al menos se ha librado de la hoguera —
@V_Volk_0vd0d Esa es una pregunta sin respuesta, por el bien de todos. De chocar su poder con el mío, dudo que algo quede vivo en kilómetros a la redonda.
@V_Volk_0vd0d No debería. Les saco años de aprendizaje y perfeccionamiento. Es un necio si piensa que todos juntos pueden compararse.
— No esconde una sutil sonrisa orgullosa —