—Pero por causas distintas. Tu, por un lado, pensaba que ibas a morir por indigestión. Yo casi muero por haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado.
—Bueno... Se podría decir que ya no dependo de nadie. Trabajo por mi cuenta y para mis propios intereses. En este momento mi objetivo es sobrevivir.
Era raro. La verdad es que con la azabache si tenía la confianza suficiente como para que se acercara sin haber riesgo de muerte.
—Hm... Hacia mucho que tiempo que no la veía... Desde... Bueno, desde que me apresaron bajo el yugo de Kaido. Eso se acabó.
El rubio, por un lado, se encontraba cosiendo un muñeco de voodoo con cierta calma.