—¿¿Que me va a encantar?? Soy chica soltera y no. Me. Gustan. Las. Mujeres. Al menos no como tú.
Porque bisexual si era. Pero por Meg precisamente... No.
Al ver a Meg pegar a Leo se ha puesto nerviosa. ¡Pensaba que solo era un pique entre bandas!
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—Uno. Tú no me llames muñeca. Dos. —Aparta la cara de Meg con la mano, mirándola con asco. —Ya te di una cita. Piérdete.
Lo que tiene que aguantar ahora mismo. ¡Esta vez no pedirá perdón si se tiene que pelear con alguien!
—Última vez que me llamas pringada, payaso.
— ¡Ay! ¡Calla y deja de hacer eso o te pegaré!
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Que.
—¿B-bollera? Pero di no me gustan los bollos... Y vuelve a decirme pringada y te pringo el tacón del zapato en la cara.
Ya se puso de mala leche.
Frunce el ceño, y sonríe con cierto sarcasmo.
—¿E-eres tonta? Deja de hacer eso.
Deja sus cosas en el suelo y mira a Leo un par de segundo, para luego alzar una ceja.
—¿Eres un tipo de fantasma o algo? Los Straydogs no te hemos hecho nada para que hables chorradas...
—Ah. Porque ella te abandona pero cuando vuelve ale, a dejar al resto de lado.
Se limpia las lágrimas
—¿¿Hacer el que?? No ayuda que quieras irte. No me ayuda en absoluto...
—Ah. Como compañeros de piso si podemos compartir espacio pero como pareja es muy pronto.
Los ojos de Azariah se ponen llorosos.
—Yo te acogí en casa y me lo pagas yéndote con tu esposa...