〔 . . . 〕
—Caelan finalmente tomó una decidión. Podría estar equivocado o podría no estarlo, pero al fin de cuentas era lo que él mismo había elegido.
Sus sentimientos eran un auténtico caos, posiblemente desde la primera vez que pisó el instituto al >
@Bloody_Betrayal —Pequeño brinquito dio Caelan al no esperar a Ryuta.
Fuffle sólo abrió su ojo para observar.—
¡Oh, Ryuta...! no te esperé. —Antes que nada alzó la mano, acariciándole la cabecita.—
No lo sé.
No recuerdo cómo llegué aquí exactamente.
Puede que por el camino se vertiera una poción encima mía, y casualmente tuviese que ver con olvidar pensamientos. No lo sé.
Sí. Peluches calentitos y peludos, nada más.
—Notó ese mínimo gesto que hizo el azabache, le resultaba tan serio que lo mínimo lo notaba. Ceja arqueó.—
¿Ocurre algo?
Nah, no los van a ver, son humanos corrientes. Si no quieren no se van a a mostrar.
Por muy coloridos que sean ahora.
—El celeste, que era el más pequeño, se posó sobre la cabeza de Caelan.—
En todo caso son peluches, no mascotas.
Bueh, como digas.
—Acarició a Fuffle lentamente, entre los cuernos.—
Pues entonces voy a reservar una habitación, seguro que duermo bien rodeado de bolitas peludas.
No, por gustarte el negro no. Es que eres seco, no pareces muy expresivo que digamos.
Eeeh.
No vivo por aquí, y necesito un lugar donde descansar. Estoy bastante perdido de hecho.
Eres muy serio, más seco que el desierto.
—Agarró a Fuffle entre sus brazos, antes de levantarse del suelo.—
Dime un hotel aquí cerca, donde poder quedarme a dormir al menos. Está oscureciendo.
Sí. Chocan contra ti si algo no les gusta.
Y no están chocando ni dándome goles con la cola.
—Y al último tiñó de naranja. Fuffle se queda igual.—
Te voy a teñir a ti también como sigas así.
Lo dices como si los estuviese torturando.
Es una poción temporal, así que no pasa nada.
Y si no les gustase ya me habrían atacado además.
—Agarró otro frasco. Dejó de color celeste a otro.—
Para traer más de estos.
—Señaló las bolas peludas. Luego agarró una poción que brillaba bastante, la cual vertió sobre uno de ellos.
De negro pasó a ser rosa claro.— Teñido.
No te lo pude haber dicho, no te había visto en mi vida.
—Las otras bolas peludas se quedaron observando fijamente al contrario.—
Kuroze, ah. ¿No serás algún acosador?
Me da miedo que alguien sepa mi nombre así de la nada.
—Dejó la tiza en el suelo, cruzándose de brazos posteriormente.
Lo del suelo solo eran pentagramas para invocar Fuffles.—