¿Debería preocuparse de que sea el chef del hotel quien anda haciendo planes maliciosos relacionados a la comida?
Al menos parece que se ha hecho su amigo.
— Creo que ese es el primer apodo que me han dicho que me gusta.
— ¿Puede?
Supone que es la que lleva aquel lugar, y la que hacía cosas como obligar a todo el mundo a estar esposados por una triste ventana-.
— Daré lo mejor.~
— Verme joven y puro es una de mis habilidades.~
No era mal actor, había que admitir y no dudaba en utilizar aquellas dotes de vez en cuando.
Aquel tipo había pasado pronto a caerle bien.
— ¿Tienes alguna víctima concreta? Puedo dárselo por ti.~
Sonrisa maliciosa dejó entonces ver, si ya le había pillado no tenía más sentido ocultarla.
— ¿Fue muy obvio?
De acuer~do. Tomaré solo uno de momento, a ver quien puedo hacer que lo pruebe.
Al mayor se acercó y observó los dulces conforme le eran indicados, para terminar finalmente tomando uno de vainilla.
— ¡Oh! Tabasco. Eso picaba, ¿No?
Con su pregunta, trató de camuflar la sonrisa maliciosa que estaba apunto de mostrar.
Oh, casi se le pasa. Se había centrado en decirlo en seco para que las preguntas frenarán que casi se le olvida mostrarse triste.
De pronto su semblante cambiaría a uno triste.
— Claro... Pero ya pasaron 3 años desde la muerte de mi padre y nunca conocí a mí madre.