Medio siglo después del asesinato de Lorca, Vicente Aleixandre lamentaba el silencio en España sobre la homosexualidad del granadino. Es la palabra de un Premio Nobel, amigo de FGL, sublime poeta y también homosexual. Nos hace falta mucho estudio, mucho amor y mucha poesía. ❤️
El Mundo, versión impresa, 12 de julio de 2026
Por segundo año consecutivo, publicamos la esquela anónima dedicada a Lola, a página completa y con edición pedida expresamente por el solicitante.
Nadie sabe quién es Lola ni quién escribe el texto, el amante que 21 años después la sigue recordando.
Entre toda la polémica de Los Javis y Lorca, qué maravilla esta entrevista de @VictorFdez_ a @alberconejero , coguionista de la película. Leerlo y escucharlo siempre es un bálsamo: https://t.co/r4Wqe1xotw
Todo lector de la Odisea recordará sin duda el famoso pasaje del ardid de Odiseo con el Cíclope, cuando le dice aquello de "Nadie es mi nombre". Pero en el texto griego original hay más retruécano sutil del que los traductores podemos mantener.
El pronombre "nadie" en griego es οὔτις, formado a partir del adverbio de negación οὔ y el pronombre indefinido τις 'alguien'. O sea, 'no alguien'. El pronombre lleva acento agudo en la primera sílaba: oútis. Pero el acento del griego antiguo era tonal, no de intensidad, y los aedos tomaban buena ventaja de ese hecho fonológico. Cuando Odiseo le pronuncia al cíclope su famosa frase, lo que en realidad dice es:
Οὖτις ἐμοί γ’ ὄνομα...
"Nadie es mi nombre". Si se fijan, no va acentuado como el pronombre real, sino que lleva un acento circunflejo. El acento agudo marcaba una subida de tono. El acento circunflejo, que sólo puede ir en sílabas largas, nota una subida de tono seguida de una caída de tono. A oídos griegos (y también los del cíclope) esto era fonológicamente pertinente, pues se sentirían como dos palabras distintas. El Οὖτις de Odiseo, con circunflejo, es un nombre propio perfectamente verosímil y por eso al cíclope, que es bruto pero no tanto, no se la cuela. Y el auditorio del aedo tenía bien presente esto.
Luego, cuando acuden los otros cíclopes y le preguntan quién le está atacando, y Polifemo dice que Οὖτις, con circunflejo, los cíclopes acaban entendiendo οὔτις, pronombre con acento agudo. Y, de hecho, al contestarle, usan una forma del pronombre con negación mé, que es la esperable en una oración condicional:
εἰ μὲν δὴ μή τίς σε βιάζεται οἶον ἐόντα,
("entonces, si nadie...).
Como ven, el juego de palabras de Odiseo es mucho más alambicado, retorcido y malicioso. Si fuese español, habría dicho que su nombre era Nádiez. En este caso, toda traducción (a no ser que quiera caer en el ridículo) está condenada a perder ese mecanismo lingüístico. Por contra, se gana una frase lapidaria que ha quedado en el imaginario. Enmudece la fonética pero se amplifica el mito: Nadie es mi nombre...
Sigamos con el bulo: José Antonio y Lorca eran amigos, pese a que eso fue desmentido incluso por Ximénez de Sandoval, el biógrafo autorizado de Primo, o que Lorca le dijera a José Caballero que no quería saber nada de esa gente. En una carta a su familia en el otoño de 1935 lo dejaba claro: "Las derechas tomarán todas estas cosas para seguir en su campaña contra mí y contra Margarita [Xirgu], pero no importa. Es casi conveniente que lo hagan, y que se sepan [de] una vez los campos que pisamos. Desde luego, hoy en España no se puede ser neutral".
Cuando se publicaron los "Sonetos del amor oscuro" en ABC, la primera vez que se podían leer en España, en todos los estudios que se incluyeron en el diario (Lázaro Carreter, García-Posada, Fernández-Montesinos...) se omitió cualquier referencia a la homosexualidad del poeta. Ese día, Vicente Aleixandre le diría a José Luis Cano, tras leer el ABC que «se ve que todavía ésa es palabra tabú en España, en ciertos medios, como si el confesarlo fuese un descrédito para el poeta. Todo eso viene de muy antiguo, de cuando la Inquisición quemaba vivos a los culpables del delito nefando. No es extraño que aún haya gentes para las que toda sospecha de ese supuesto pecado sea vista como peligro, aunque ya no haya Inquisición».