—Yo creo que todavía falta mucho de conocer de ti, payasita.
Pese a su risa en ello, cedió sin más. Tampoco era algo consciente que ocultaba. Tal vez la formalidad ocasional que venía con aquella crianza.
—Mm, ¡soy parte de un grupo musical! Estamos haciéndolo muy bien.
La sonrisa de Bianca se achicó un poco, pero no de manera que pudiese lucir contrariada. Aún no terminaba de dilucidar por qué Joy tendía a mantener cierto aire de misterio.
¡Aunque también lo consideraba parte de su encanto!
—¿Y cuál es ese proyecto, si puede saberse?
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—Si me convences, ¡tal vez me gustaría unirme a tu circo! —rio, contenta—. Pero de hecho estoy por el inicio de la carrera. Lo que más me importa ahora mismo es un proyecto que tengo con la gente que amo, así que no descarto posibilidades.
Eso fue un canturreo divertido,
—¡Maravillosa respuesta!
Por una vez, eligió no empaparse de la gratitud volcada en ella. Se aseguró de que aterrizasen con la misma parsimonia con que la animó a volar junto a ella.
—Aún hay mucho que ignoro sobre ti—aventuró, aún sonriente—. ¿A qué te dedicas, Joy?
Aunque la rubia parecía increíblemente confiada en la mano que la guiaba. Incluso sin mirar al suelo al sentir ese flote fantasioso, enredó sus dedos con los de la maga y soltó una risa viva, balanceándose con ese brillo característico en sus ojos.
—Creo en ella.
Entre trazos de agua y luz, Bianca se hallaba levitando a ras de suelo. Tomó la mano de Joy, entrelazando sus dedos con los de ella, para invitarla a flotar a su lado, de manera que pudiese apreciar muy de cerca el resto de aquel colofón etéreo.
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—Creer en la magia significa, por encima de todo, creer en las posibilidades—alegó, sosteniéndole la mirada con una sonrisa genuina—. ¡Incluyendo las tuyas! La magia existe en ti también, Joy. Abrázala, y te ayudará a hacer realidad todos tus deseos.
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—Puedo formar… ¡Parte de él! ♪
Bailar entre el arcoiris sin temor a nada era gran parte de todo esto. Con esa misma libertad se acercó a Bianca, acomodando su cabello a su lado cual Ariel.
—¿Sabes? Si es que no lo hacía antes, ¡creo mucho en la magia ahora!
Quedó muda en lo que duraba el espectáculo; no por ello superada por lo que la magia ocasionaba a du alrededor, pues un toque efímero de su índice con el rastro brillante de aquellas gotas, y el verse vestida en arcoiris, la hizo -
—¡En ese caso, abre bien tus sentidos, estimada Joy!
Confiando en que nadie más abordase aquel descampado, Bianca se permitiría el darse rienda suelta con su magia.
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saludar con ternura a cada elemento del espectáculo hasta tararear:
—No sé qué hacer, cuándo será. ¡Pero yo debo aquí regresar! ♪
Con la misma sonrisa, conforme ondulaba su cabello y aspiraba a entrar entre aquellas burbujas, tendió su mano a Bianca.
—Siento que sí…
—Ummm. ¡Buenop!
Sí, tuvo una ligera duda de a lo que sea podría hacer; ¡pero también tenía un sentido de curiosidad muy amplio! Joy solo esperó, sonriente.
Estuvo por recrearse una vez más en el carisma que Joy rezumaba en torno a ella, pero se inclinó a reparar en cierto detalle. No hubo ni una sola ocasión en la que su nueva amiga se hubiera dispuesto, en lo más mínimo, a incurrir en los halagos que le dedicó.
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