Antes de responder, asiente suavemente.
"Sí, por ladrar tanto."
Le dice a medida que lo abre y se lo coloca alrededor del cuello. Lo aprieta lo justo y necesario.
"Listo, pyon."
"¿Hmmm...?"
A juzgar por la expresión que tenía hace un instante, algo le dice que eso no es totalmente cierto.
Pero en fin: un besito en la frente y arreando.
"Entonces buenos días, Albedo. Te he preparado un café para ir despejándote un poco."
> brazos dispuesta a no dejarla ir durante un largo rato. Rub-rub. Acarició su espalda antes de apartarse con una sonrisa.
"Quédate lo que necesites. Vivo sola, así que un poco de compañía no viene mal."
A sus palabras le añadió una sonrisa, así como ladeó la cabecita.
En un principio no tenía pensado abrir, pero es que reconoció la figura poco esplendorosa a través de la mirilla.
Curiosamente, cuando abrió la puerta, lo primero que Miyu pudo ver era que no vestía su habitual traje de conejita. Llevaba una camiseta unas cuantas tallas más >
> poco expresiva rubia puso una mueca de asombro nunca antes vista en esa cara suya.
"Miyu." Colocó la mano en su hombro. "Naciste bajo una estrella llamada «Mala Suerte», no me explico otra cosa."
Sin embargo y pese a esas palabras más bien crueles, la atrapó entre sus >