Esta imagen para mí, teniendo en cuenta el contexto (final de un mundial, Messi en el campo, arbitraje favorable etc) es la mayor humillación de la historia del fútbol.
No puedo explicar con palabras la envidia que siento ahora mismo hacia este tío.
Es el palo más perfecto de la historia. Todos los hombres aspiramos a encontrar algo así en algún momento de nuestras vidas y la mayoría, lamentablemente, moriremos sin conocer esa sensación.