@lasangremanda + claro lo bien que le sentaba.
—Has venido a parar al mejor antro de la ciudad, Jennings. —Se llevó una mano al bolsillo trasero, de donde sacó un mechero y un arrugado paquete de tabaco. Aprovechando el asiento que había quedado libre tras la marcha del otro cliente, le +
@th_broadcast_r + de las ruedas peor paradas con la punta de la bota. Con aquella se había ensañado. —¿Crees que le importa lo que harás después con esto? Lo único que le importa es saber que te lo ha hecho. Que… durante unos minutos… te has quedado aquí colgado, esperando la llegada de +
@lasangremanda + el local, se acomodó en su lugar habitual en la barra y, para su sorpresa, vio a la perfiladora allí. Dada la percepción de estirada que tenía de ella, lo último que hubiese esperado era hallarla en un tugurio como ese. —Si no lo veo, no lo creo.
@lasangremanda + ciudad: El Morrigan’s Kiss. El antro, dirigido por un par de hermanos de ascendencia irlandesa, conseguía que Asher disfrutara especialmente de su mesa de billar y de su whiskey irlandés. Sobre todo del whiskey. Aunque aquella noche, solo le apetecía una cerveza.
Entró en +
@th_broadcast_r + con la parsimonia de un depredador al acecho, expulsando calada tras calada. Asher no intentaba ocultar su acto, de ahí su manera de manifestarse, pero tampoco pensaba confesar que aquello había sido su obra. Si Julian llegaba a esa conclusión, sería responsabilidad de su +
+ andaba metido su hijo. Estaba habituado a vigilar todo, sobre todo cuando se trataba de problemas relacionados con los Cleve; así que un dilema más no le pesaba en absoluto. —¿Cómo te hiciste eso? ¿Una mujer te ajustó las cuentas?
—Nunca he puesto eso en duda, chico. —Aunque su voz sonaba desapegada, sus palabras insinuaban otra cosa. Una preocupación que se deslizó de inmediato hacia aquella marca rojiza e inflamada, como si hubiera sido causada por un golpetazo en seco. Una pelea entre jóvenes o la +
Los días transcurren sin pena, ni glorias, para el paria del pueblo. Cuando no está tocando la guitarra, en la habitación a oír música se encierra. Cada vez menos paciencia posee para con ese pueblo, y la gente de allí. ¿La excepción? Asher era una de ellas. Por algún >
+ mesa, dándole tiempo para rebuscar entre ellos. —En casa no hacen más que ocupar espacio. —Pero la atención de Brynne seguía fija en la mejilla del chico. Aunque al principio había considerado más prudente no mencionar el asunto, la curiosidad lo empujaba a descubrir en qué +