¡Qyé lindo nombre! Es como tus ojos, azules, ¡qué guay!
—Amplia sonrisa le estaba enseñando para que no se sintiera mal por llorar.—
¿Sabes dónde podría estar tu mamá?
—Labios se curvaron pero no en una sonrisa, buscando si acaso tenía un pañuelo que darle.—
¿Quieres que te ayude a buscarla? ¡Y puedo quedarme contigo! Me llamo Flora, así que podemos ser amigos.
¡Lo sabía! Igual es lindo que pases tiempo con él cuando puedes, ¡disfruta, disfruta!
—Alzó los brazos con una gran sonrisa. Más bien /debería/ considerarlo así.—
Creo que porque no sonríes mucho. ¡Aunque no sabría yo trepar! Abrazos sí, pero trepar no.
Dices eso porque eres el mediano, segurísimo.
—Hala, ya le ha calado. Eso suena a algo que solo un hermano mediano diría.—
¿No podías estar con él? Qué mal... ¡Aunque ahora podéis pasar más tiempo juntos! Creo.Por ejemplo vacaciones, ¡a mí me gustaría ir a algunas! >
Pero puedes elegir si quieres ser más mayor o más pequeño.
—Que no trate de entender su argumentación porque no es que hubiera alguna precisamente.—
¿Y eso? ¡Igual es como súper mayor! Aunque tiene sentido.
¡Claro! Igual seguro que tus hijos te quieren mucho. ¡! >
¡Eso cuenta como mayor!
Oh, entonces normal... ¡Pero, pero! También tienes otro hermano, ¿no? ¿Con ese te llevas bien?
—Comenzó a limpiarse del chocolate que ya se había tragado todo.—
¡Porque a veces la gente es despistada! A veces quieres mucho mucho a alguien pero te >
¡Entonces s elevan bastante! Yo sería... De las mayores, heh. —Sonrisa satisfactoria hizo.—
¿Uh, es que no te cae bien? Eso es un poco triste... Aunque dicen que los gemelos tienen como poderes de estar conectados y esas cosas.
—Hizo gestos con ambas manos para explicarse >
—Sobre todo si de pasada le ve con alguien igualita a ella.—
¿Cuántos años tienen entonces los otros dos? Y sí, aunque a veces me siento un poco sola.
—Mirada bajó por unos momentos, antes de devolverla de nuevo al contrario.—
¡Hmph, deberías acordarte...! Aunque yo >
—Mejor, mejor, no lograría entenderlo del todo.—
Ah... ¡Pues también es verdad! Pero hala, ¡eso son muchos! Yo no tengo hermanos, jo.
—Un leve puchero hizo.—
Es que a veces se me olvida, y la mía también, ¡pero no pasa nada si luego le puedo preguntar!
—Lo mejor será que no le cuente nada de su historia o sí que va a estar perdida.—
¡Uy, vaya! ¿Es que eres adivino o algo así? Aunque no te ves como uno, claro.
¡Eres muchísimo más mayor! Creo que un poco más que papá, pero no lo sé.