Pues bueno, compañero. Yo me tengo que ir a mi cuarto a seguir con mis cosas.
—Realmente lo iba a volver a dejar en el suelo, pero le está viendo con ojos y bueno. Le recuerda a su hermana, por alguna razón. Mejor se lo lleva, ya mañana lo suelta o lo que sea.—
—Zumo listo en una mano, en la otra un gato que le estaba siguiendo desde hace un rato. Se lo va a colocar en el hombro como si fuese un loro.—
Luego te quedas aquí, no quiero que me cojas cariño y eso.
—A veces le gustaría saber que pasa por la cabeza de la gente que deja sueltos gatos por los pasillos. Pero tampoco es que vaya a preguntar, solo esquivar para ir a por algo de beber a la cocina.
Necesita un descanso del trabajo.—
—Es que solo ve un animal atascado, no le renta ayudar cuando no va a sacar nada a cambio.
Obviamente si le ofrecen algo, es el primero en tender una mano para ayudar.—
Comida y algunas cosas para las clases, sin más. Por algo es la tienda principal de la academia.
—Obviamente no va a dejar a la vista otro tipo de cosas.—
Así que bueno, te dejo tranquilo. Debo seguir trabajando.
—Puede entender que aquello duela, a fin de cuentas en el libro ponía que debían ser (para evitar problemas) de algún ser muerto, pero bueno mejor de esa forma.—
Lo siento igual por pedirte algo así, pero es por mi investigación. Ahora si, gracias y disfruta la piscina.
Tengo segundos de sobra.
—No realmente, pero ya que tiene ese puesto en ese lugar, debe seguir con la idea de que es solo un mercader más que quiere asentarse en la zona y fin. Aunque pida ese tipo de cosas.—
Recuerda que deben ser cinco.
Me puedes pagar una vez la piscina esté lista. Prefiero empezar ya y así poder tener tiempo luego para otras cosas.
—Es decir, que manos a la obra y ya luego le dará las escamas. Además si no le paga, sera peor.—
Cinco escamas y tienes la piscina en unas horas, lo que tarde por el agua. A fin de cuentas, como dije, no es mi trabajo.
—Y puede sonar a borde, pero al final necesita sacar algo de valor de todo eso para seguir el camino que le marcaron. Es el héroe de su propia historia.—
Pues deberías saberlo si vas a vivir por aquí.
—Siempre le toca el trabajo complicado.—
Lo primero si quieres mi ayuda es ofrecerme algo equivalente al trabajo. Unas caracolas no ayudan a menos que tengan valor.
Pues es el mismo proceso, vas a por algo grande y lo conectas al sistema de aguas de aquí. Así la puedes llenar, además de avisar a los responsables.
—Y a lo suyo sigue.—
A menos que me pagues y ya hago yo todo eso.
Pues ve a la piscina.
—Obviamente no sabe del incidente y que está vacía. Él se encarga de otras cosas.—
Aunque si lo que quieres es llenar un espacio más pequeño, solo debes pillar una manguera o algo que haya por el jardín. Aunque por un par de monedas te vendo una.