A 14 años del asesinato de mi padre, Manuel Roseo, solo pido una justicia independiente, imparcial y célere. Como debe ser. Es ilógico esperar tantos años para la resolución de un caso en el que los hechos y las pruebas son concretas y mas que contundentes.
Deseamos que ninguna mujer tenga que pasar sufrimiento, pero si se le pone enfrente la adversidad, que no la atraviese sola.
De lo más bonito fue ver el amor entre mujeres y una red de apoyo hermosa. Esas salvan vidas.
¡Que vivan las mujeres!
¡Que vivan las amigas!