El eco de una figura que cruzó mi horizonte hoy me recordó que, a veces, la cercanía física es solo un espejismo cuando el vacío en el pecho insiste en medir la distancia en años luz
Odio tanto estar sola, y que no hayas llamado aún, pero más odio que no te pueda odiar ni aunque estés tan loco, ni si quiera un poco, pero lo he de intentar…
Odio el cómo me hablas, tú forma de conducir, odio tu corte de cabello y lo que llegué a sentir; odio tus espantosas botas y me conozcas bien.
Odio.. odio que sepas pensar y que me hagas reír, odio que me hagas sufrir y odio que me hagas llorar …+