“El mayor sacrificio que alguien podía hacer era vivir por algo, dejar que te consuma y te convierta en una versión de ti mismo que ni siquiera reconoces.” - Twisted love, pg. 122
“Solía pensar que era el destino… jugando con su vida, pero habían sido sus propias y cuestionables decisiones las que la habían hecho tomar ese camino”. - Érase una vez un corazón roto, p. 329