@blvcksavate —No solo se quita los zapatos, sino también los pantalones para deshacerse del agua pero no de la humedad.—Con el hambre que tengo. ¿No puedes improvisar algo? —No era el más inteligente de la tripulación.
Mientras le pregunta, se vuelve a colocar la prenda inferior pero no la
@blvcksavate tormenta como aquella.
Poco tardaron en encontrar un refugio. Estaban empapados y lo primero que hace Zoro y sacudir la cabeza sin importar si moja a Sanji pues que le hace una raya más al tigre.
Se saca la camiseta, escurriendo la misma. —¿Y cómo hacemos fuego?
@blvcksavate —La verdad es que tampoco tiene el mejor humor porque también tiene frío, hambre y ganas de una buena bebida.—¡LO SIENTO, NO PUEDO ESCUCHAR LAS GILIPOLLECES QUE DICES! —Gruñe, siguiendo muy de cerca al hombre pues muy a su pesar sabe que no sería buena idea perderse en una (c)
@blvcksavate Masculla con malhumor, llevando las manos a a las caderas, observando el cielo que se cae sobre ellos. —¿Crees que habrá cerca alguna cueva? Necesitamos hacer fuego o intentarlo porque sino nos vamos a enfermar. —Hay una pequeña pausa. —Bueno tú te vas a enfermar, yo no soy
@blvcksavate toma aire, deseprado por levantarse aunque casi ahogarse deja a cualquiera débil.
Apoya un pie en la ahora fangoza tierra, con la respiración errática. —¡VAMOS! —tira del cocinero, queriendo escapar de la orilla cuanto antes pues es cuestión de tiempo que una segunda (c)
@blvcksavate la fuerza del mar y la madera maltratada alrededor del anclaje, provoca que una sacudida o dos sea suficiente para partir la opertura del ancla.—“¡TENEMOS QUE MOVERNOS!” —se escuchan decir a Robin, que con su fruta del diablo recogía la ancla. —(c)
@blvcksavate Tambaleando por la fuerza del mar mientras sus amigos corren de un lado al otro. No sólo habían bajado a por comida, sino también a por madera puesto que con las últimas excursiones, el barco habría sufrido más daños de lo habitual y estaba más delicado. —Algo no(c)
@blvcksavate por el desequilibrio. Por estar peleando no se habían dado cuenta que el cielo estaba negro y que los pájaros no habían huido por sus voces sino por el mal tiempo que se avecinaba. —Tenemos que volver al barco. —No esperó a Sanji pero el rubio pudo ver como tomaba en camino (c)