Lo más triste de perder a una buena mujer es que después de que deja de ser tuya la ves prosperar, brillar con alguien que realmente la valora y te das cuenta de que esa versión de ella existió primero para ti. Simplemente no la regaste, la dejaste morir y alguien más la resucitó.
Entre tanta tragedia me da un leve orgullo ver como cuando los venezolanos se lo proponen, forman una gran comunidad capaces de ayudarse unos con otros y lograr muchas cosas