── Y aún así sigues persiguiendome y hablando conmigo. Dejame decirte que no siempre tengo malas ideas, Spiderman, te he ayudado en más de una ocasión.
Se le dibujó una afilada sonrisa en sus labios, acercándose un poquito más al otro.
“Bueno, siempre puedes satisfacer tú mi hambre de vez en cuando y así no le haré daño a nadie ni tendrás que detenerme.”
¿Le quiere molestar? Sí, un poquito.
── Ow, me rompes el corazón, pensé que querrías pasar el rato con esta gata.
Su sonrisa se vuelve felina, utilizando su pulgar para acariciar la parte interna de la muñeca masculina.
- ¿Me vas a dejar sola?
── ¿Donde vas? No te escapes, obviamente sé cual es tu caso.
Aún con afiladas uñas Felicia se aseguró de tomar la muñeca del arácnido con delicadeza, sin clavarlas en su piel.