De todas las cosas que pudieron pasar esa semana, el retomar contacto con Daniel fue la más inesperada. Ambos eran apenas unos niños cuando se conocieron gracias a las agitadas vidas de sus familias. El destino se había encargado de llevarlos por diferentes caminos...
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¡Pero allí estaban! En una región lejana (a la que fue solo porque era un acontecimiento importante), listos para ponerse al día.
—Ey'—él había llegado primero. Estaba matando el tiempo vigilando el interior de sus párpados (vamos, una siesta), más volvió en sí al oírlo.
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