@FiIleInconnue De ouch nada. —la mira de soslayo, y con media sonrisa de lado a lado de la cara estira los dedos por encima de sus hombros, para darle las manos a Andy— Hay un lago cerca de aquí. Y alguien de cuyo nombre no quiero acordarme ha preparado comida y hasta vino. Qué amable, ¿no?
@FiIleInconnue Eso ni en tonterías, Andy. Mañana te espero con un picnic al sol, ¿te parece?
Los percheros con sombreros de copa bien altos, por favor, que tengo un caché y una imagen que dar incluso después de muerto.
@FiIleInconnue En principio de eso me sobra. Salvo que me dé un infarto en breves, claro.
¿Incineración y al mar? Eso es muy del siglo XIX. Y si estoy muerto pues como si me usáis de perchero, aucun problème.
@FiIleInconnue Deja que te eche una mano. —Louis sonríe con la boca y con los ojos, que se le arrugan por las esquinas. Ofrece su ayuda cogiendo el muérdago y, ahora sí, alzándolo por encima de las cabezas de los dos— ¿Por dónde íbamos?
@poetesilencieux « pasado había imaginado pero ahora estaba deseoso de trazar. Y sonrió. Nunca un gesto tuvo tanta melancolía cristalizada. Y pestañeando se acercó a él con tiento y timidez, incapaz de apartar la mirada de su boca— Est-ce que je puis t'embrasser?
@poetesilencieux Simon... —susurró Louis, con la voz dos tonos más grave y ronca. Un murmullo roto, quebradizo y frágil como el hielo ahora que, con la llegada de la primavera, estaba empezando a fundirse.
Le acarició la mejilla con la yema de su dedo índice, buscando las líneas que en el »
@poetesilencieux « mitad de bien de lo que lo hacía el muchacho de la maraña de rizos sobre los ojos y la pluma entre los dedos— No querría estar en otro lugar.
@poetesilencieux « mejillas y le instó a sonreír hasta ver borroso a través de las pestañas de tan entrecerrados que tenía los ojos.
Con sus dedos buscó los de Simon, y estampó sus labios un sello sobre su frente. Un sello de promesas inquebrantables, que él no doblegaba las palabras ni la »
@poetesilencieux « perdido mucho antes de comenzar— No. Deja que me quede contigo.
Ya no es una orden, porque el Louis de dieciocho años que se creía rey de un internado elitista pensaba que podía exigir, que tenía una corona sobre la cabeza que le daba impunidad para mandar. Y de ese Louis no »
@poetesilencieux La verdad es que un poco sí. Además, tampoco quiero abrazos de cualquiera. —y quizás esa última frase es una declaración de intenciones, un disparo a quemarropa. Pero Louis la suelta igual, y apoya su frente en el cuello de Simon. Y recuerda lo bien que olía aquel paraíso—.
@poetesilencieux Te iba a pedir permiso, pero... —a él también se le escurre una sonrisa por la comisura de los labios pero no la esconde. Tira de la mano de Simon hasta que envuelve al chico entre sus brazos— Creo que me lo debías.