No puedo entender como no sienten ni un mínimo cariño hacia su sangre! Pero la vida tiene muchas vueltas, y el corazón de mierda que tienen tarde o temprano les va a pasar factura.
Yo solía repetirme a mí misma: “Tal vez están pasando por algo”, pero después me di cuenta de que yo también estoy pasando por cosas y jamás me comportaría de esa forma.
Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.