Un día mirarás hacia atrás y agradecerás cada vez que decidiste intentarlo, incluso con miedo, cansancio o dudas. Porque vivir de verdad también significa arriesgarse, sentir, equivocarse, aprender y volver a comenzar.
No guardes para mañana las ganas, los sueños ni el amor que puedes entregar hoy.
Que cuando recuerdes tu historia, puedas decir: lo intenté con todo el corazón.