soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
si tuviera que hablar de uno de los peores dolores que he sentido, hablaría del proceso tan doloroso que se pasa cuando te alejas de alguien que realmente querías en tu vida y ver como a esa persona le da igual
uno no llora por personas, uno llora por la desleatad, la falta de respeto, la falsedad, lo mal agradecidos que pueden llegar a ser, que no valoren nada, eso duele,; porque superar a una persona se supera, pero lo difícil es superar lo mal que le pagaron a uno.