Ninguna relación que funciona se construye solo sintiendo mucho. Las relaciones funcionan como resultado de un trabajo diario y recíproco: comunicarse, dedicar tiempo, ajustar el vínculo, afrontar la incomodidad de momentos que son complicados y cuidarse a pesar de no siempre tener ganas. Muchas personas llaman “suerte” a una consistencia que requiere invertir un esfuerzo continuo que no es fácil. Y que tampoco están dispuestas a asumir