Les juro que es horrible tener que luchar con tu propia cabeza, un día estás súper bien y al otro no tienes ganas de nada, te sientes estresado, cansado y sin ganas de nada.
Hay un punto de tristeza tan profundo que ya ni siquiera necesitas llorar; simplemente te quedas en silencio, sentada frente a la nada, intentando entender todo lo que llevas dentro.