Hagas lo que hagas, ora por la capacidad de ver tus propios errores, tu propia hipocresía y tus propios pecados.
No te dejes llevar por la tentación de señalar y olvides que tú también tienes defectos que hay que remediar.
Oficialmente he llegado a ese punto de mi vida en el que susurro "gracias Dios" en cualquier momento del día, porque Dios, de verdad te doy las gracias.
Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
Le pido a Dios que me conceda sabiduría para entender que las cosas no siempre van a ser como yo quiero, pero que, por encima de todo, Su voluntad siempre será mucho mejor que la mía.