Discúlpenme por la generalización, pero los desayunos fuera de México son una cosa tristísima. Nunca, en ningún país, en ningún lugar, he desayunado tan rico como en el día a día en México.
Me hace muy feliz imaginar a lópez sintiendo terror por lo que le puede pasar a él y a su familia, y frustración por ver que su sexenio será recordado siempre como un régimen criminal