Al comienzo pensé que solo era una mala racha, luego que era una crisis, pero creo que es momento de admitir que llevo meses deprimida. Me siento un pedazo de ameba sin intereses ni volutad, todo lo hago por inercia y la poca energía que tengo la uso para sobrepensar
reduzir meu tempo de tela nao eh suficiente sinto que so serei realmente livre quando eu triturar meu celular no liquidificador e nunca mais tocar num smartphone pelo resto da vida
El capitalismo se basa en la idea absurda de tener un crecimiento ilimitado, en un mundo con recursos finitos.
En biología, a las células que se comportan así, se les llama cáncer.
Nunca una línea de Dostoievski me había impactado tanto
«Sentiste que deberías estar siguiendo un camino diferente, uno más ambicioso, sentiste que estabas destinado a otras cosas, pero no tenías idea de cómo lograrlo y en tu miseria comenzaste a odiar todo lo que te rodeaba»
Ojo con esto porque el cine de terror como género no pretende solo asustar: también canaliza lo reprimido. Noël Carroll sostiene que a nivel cultural el terror funciona como un termómetro social, un espejo del inconsciente colectivo respecto a los miedos, ansiedades y tensiones de la época en que se produce.
Puede que ahora no de miedo porque el espectador se ha “ultraviolentizado” pero en los 70, con The Texas Chain Saw Massacre o Halloween, el horror canalizaba la violencia interna de EE.UU., el desencanto post-Vietnam y la desintegración familiar.
Analizar el terror equivale entonces a leer los síntomas culturales de cada época: qué nos asusta, qué reprimimos, qué culpabilidad compartimos y cómo imaginamos el colapso.