Desde mi diagnóstico, de mis mayores retos terapéuticos ha sido aprender a vivir en calma sin sentir la necesidad constante de auto sabotearme y arruinarla…
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo ni con amar lo que haces. A veces, si no encajas, no caes bien o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando cumples y das lo mejor de ti.