le dije a mi psicóloga que sentía que habían personas que no reconocían todo el esfuerzo que hago por ellos y me contestó: “a veces estamos tan presentes que nos volvemos invisibles, porque siempre estamos” Y la verdad que me pego una patada en el corazón y otra en la cabeza.
me llevó mucho tiempo entender que, aunque sepamos cuidarnos solos y seamos independientes, habrá días en los que desearemos que alguien nos escuche y nos dé un abrazo para aliviar todo lo que sentimos. No siempre seremos tan fuertes para soportar tanto peso solos y está bien.
quédense con quien les dé como mínimo tiempo de calidad, respeto y lealtad. pero sobre todo, quédense con quien nunca les pida que se conformen con lo mínimo. se merecen el mundo entero, flores en la puerta, pláticas profundas, dates inesperadas, se merecen un amor sano y bonito.