Estoy segurísima de que si mi abuelo supiera que siempre que me pasa algo termino llorando por su ausencia y por lo mucho que lo extraño, jamás se hubiera ido.
Al final del dia. Solo soy yo en mi cuarto, hablando con Dios y pidiéndole que por favor que todo me salga bien, que me de fuerza para seguir, que mejore mi vida y que me ayude con todo lo que no le cuento a nadie y solo él sabe.